lunes, 16 de diciembre de 2013

ANIME: ¿POR QUÉ NARUTO?

por @Selinkoso






Salía del colegio con una moda que hasta ahora estaba naciendo: “¿oiga, ha visto Naruto?”. Dure impermeable del éxito de la serie a veces viendo con recelo algunos capítulos, y las recomendaciones no faltaron. Hasta hace unos años cuando el segundo capítulo de otra serie lo vi en televisión nacional.
No tenía ni la menor idea de lo que había pasado, pero la espectacularidad de las coreografías y la animación tan fluida, fue notable. La serie me había atrapado con un knockout técnico en toda mi mandíbula. Tras ello me entusiasme en seguir viendo los capítulos posteriores a la confrontación de Hiruzen Sarutobi, descubriendo, como es costumbre en las series un bajón en la animación y dibujo, y uno que otro absurdo cliché, pero aun así manteniendo en alto los sentimientos épicos y las justificaciones argumentales e ideológicas de los personajes.






Naruto es una serie cuyos  errores inconscientes o planeados por parte de sus dos directores le han impedido, ponerse un sello de aprobación, calidad y éxito rotundo a partes iguales de críticos y fanáticos, que la ponderen, tal vez, como un formidable anime. La razón puede recaer en las estructuras económicas del programa, el éxito global y la situación en la que atraviesa el anime en general. No está exenta de tener, en algunos momentos los mismos clichés pero el abuso es relativamente menor y tampoco vengo a contradecirles que no siga los mismos problemas del post anterior. Sin embargo, esto  no desmerita en nada el que Naruto aun con las temporadas que vienen y lo errores cometidos es una serie que por diversos méritos roza la perfección narrativa, se eleva en el olimpo del anime y por poco, es la única de una gran lista de aspirantes que pueda tomar el trono como rey de reyes, sin alcanzarlo todavía.

Es una serie en donde los antagonistas son ejemplares y determinantes, donde las resoluciones del protagonista son estimulantes, sentimentales y típicas de la cultura juvenil japonesa con sus ingenuidades y costumbres, sin embargo en algunos momentos  los coprotagonistas se roban el completo show con múltiples personalidades morales, conflictivas decisiones y diferentes tipos de técnicas. Todo encumbrado en una trama cuyas dimensiones políticas son relevantes aumentando consistentemente con el paso del tiempo.

Para abarcarme en tan suicida defensa de mis argumentos (imagino la cantidad de contradictores)  es necesario empezar por sus errores, para luego adentrarme con espada y escudo en sus enorme virtudes, aprovechando de tirón, y antes de que abunden los comentarios tras entrar en la última semana del mes de Noviembre en su definitiva recta final. Esperemos que la historia del manga termine a mediados del próximo año.

Errores no pueden faltar.

La serie nació de la mente de Masashi Kishimoto en 1999, con un estilo de dibujo muy particular en el que se evidencia un gran cambio y en el que el mangaka con el paso de los años por fin pudo encontrar su estilo. La calidad de estos trazos no es comparable al de mangakas como Takehiko Inoue, o Takeshi Obata de Slamdunk y Death Note respectivamente, pero el  diseño de personajes, y la visualización anatómica son atrapantes. El manga publicado en la revista shonen jump, al principio  le dio un segundo plano a la historia, que se esbozaba con líneas muy delgadas y se enfocaba en mostrarnos una gran cantidad de personajes, entender las motivaciones personales y las justificaciones de las batallas sin negarlo con algo de ingenuidad e infantilismo.

Hablando del manga el primer tramo de la historia está enfocado en la diversión, en el entretenimiento del público juvenil con la explicación del mundo ninja y en el chute de adrenalina bastante simple con confrontaciones y discursos espirituales bastante estimulantes: sus técnicas, magias, poderes y relaciones territoriales, políticas e ideológicas. Luego, tras el Kakashi Gaiden  deciden explicarnos las tramas fuertemente ocultas, y la locomotora de eventos ahora si conectada con los verdaderos antagonistas, empieza a andar. Con el éxito del personaje rubio en Japón y aun cogiéndole cariño a sus motivaciones y sueños,  se decide realizar un anime por medio del estudio pierrot.





En 2002, tras 3 años de manga, se lanza un anime relativamente modesto, con planes de larga duración y aprovechando un público receptivo que rondara los 16 años. Para los creadores de la serie, la diferencia temporal que se tenía con respecto a las publicaciones de la línea argumental central era más que suficiente. Coincidiendo aquí su primer error. Naruto es un manga que se basa en las confrontaciones físicas de personajes, por ello en las viñetas las secuencias de golpes, magias, técnicas e intercalaciones con diálogos, efectos y puestas en escena, tomaran muchas páginas.

Pero que en secuencia animada resultan ser bastantes cortas. Sin importar que a veces los animadores emplean más imágenes o secuencias para alargar y así darle más vida y espectáculo a la confrontación; dos capítulos de manga son fácilmente digeridos en un capítulo de anime. Su muy temprana adaptación y la voracidad de eventos que puede abarcar un solo capítulo del anime generan problemas en planeación, por ello han existido momentos en los que el manga y la serie se pisan los talones. Y la presión por no depender de los tiempos de publicación editoriales de Kishimoto y el merchandaising provoca el nacimiento  del relleno. Al comprar los derechos y poder tener ciertas libertades creativas, el estudio pierrot crea historias alternativas a la línea de eventos inventada por kishimoto, que  encajan en momentos de pausa de la narrativa y le brindan un descanso al creador de la historia y son una línea de escape para extender el mundo de la serie.

El primer relleno nace pronto, es el capítulo 26 de la primera serie y se llama ¡Reporte especial! En vivo desde el bosque de la muerte. Imagino que el estudio descubriría una oportunidad para meter personajes, sacar más merchandaising, y ofrecer una oportunidad para estimular la venta del manga que va más adelantado en la historia para la compra de los impacientes.La primera saga de relleno vino en el capítulo 102, Misión: Ayudar a un viejo amigo en la tierra del Té, y se extendió 5 capítulos entre el 22 de Septiembre del 2004 y el 27 de Octubre de ese mismo año, contando la historia de un personaje no existente en los eventos de kishimoto, y que no tendría nada que ver en el futuro con tales situaciones.


Básicamente, el relleno es una muy mala adaptación de los hechos que puedan ocurrir en los países ninja; siempre poseen un tono auto paródico, ridículo, con un diseño de personajes que parecen traídos de otro universo anime, con exceso en la recordación de eventos de la línea central, animación mala en el 90% de los casos, en los que se evidencia muy rápida planeación y espontaneidad. Pero sobretodo  los dos mayores errores es la evidente hambre de merchandaising y la pérdida total del tono serio  de anteriores  eventos. El tono dramático, serio, grisáceo, terrorífico de los antagonistas principales no puede ser abarcado bajo ninguna forma por los débiles enemigos de los rellenos, además, la gran mayoría de eventos tienen una pésima justificación.

El trauma con el relleno está asociado a la célebre saga que empezó el 25 de mayo de 2005 con el capítulo 136 y termino el 8 de febrero de 2007 en el capítulo 220. Todos los rellenos que pueda atravesar el estudio pierrot, son permanentes recordatorios de los 2 años absurdos de eventos en los que no pasaba nada, en donde se borraba todo lo que había hecho Kishimoto con la serie y en donde los personajes aburrían con sus decisiones sin trasfondo, así el anime siguió los mismos y aburridos clichés japoneses que tanto he criticado y lo considero el gran impedimento de la serie por ser la mejor.

Es difícil de creer que en un mundo donde Sasuke tiene que matar a Naruto para obtener el máximo poder del  Sharingan , Naruto se disfrace de Kurenai, o tengan que perseguir a ton ton el cerdo de Tsunade para vencer a un enemigo que Naruto derrota cuando niño.

En mi opinión dos años más de retraso en la serie pudieron haber sido suficientes , para poder desarrollar historias paralelas con mejor planeación, tener más y mejores capítulos animados, planificar presupuestos, mejorar diálogos y no tener que toparse en zancadilla con el manga. Otra de las soluciones es hacer un descanso, como las series norteamericanas, parar una temporada por los productores, planificar y volver con mejores energías. Sin embargo Naruto no ha parado desde que llevo viéndola y es una señal del poderío económico que hay detrás de ella. Es mejor no ver la serie por meses que tener que soportar el relleno.


Otra de las señales de explotación y dependencia de Kishimoto, está en las numerosas películas que han resultado ser un despropósito de clichés argumentales, malas y contradictorias y claro  nada coherentes con el mundo desarrollado hasta ahora, la animación mejora pero no es suficiente para tapar el aburrimiento.

Continuando con la objetiva crítica el segundo error está basado en una virtud: la animación. El estudio asigna presupuestos y divide recursos, para hacer de unos capítulos unas verdaderas obras maestras y otros que no tendrán tanta oportunidad son relegados a tecnologías simples y animación ligera. El problema radica en que nos acostumbran a obras de arte contundentes, secuencias poderosísimas y animaciones llenas de detalles y cuando vemos capítulos normales, los vemos planos, mal dibujados con animaciones de movimientos acartonados. Un poco más de recursos en la animación de algunos capítulos no le cae mal a nadie. Para el próximo post DEFENDIENDO A NARUTO.

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