martes, 26 de noviembre de 2013

ANIME: FALTA MUCHO.

por @Selinkoso




Vayamos al grano: el anime, en formato serie, tiene un problema enorme que le ha impedido trascender fronteras de edad e ir más allá de un público muy definido. La gran mayoría de series que se presentan de forma semanal están enfocadas al  joven japonés mayor de 12 que tal vez cumpla a cabalidad el mito del niño que nunca crece. Eso ha generado un abusivo uso de clichés, haciendo que nunca pueda diferenciar la personalidad de un personaje de una serie con respecto al de otra y por ello siempre su carga dramática sea menos preciada y subestimada.

Es muy común que para el público adulto occidental, el anime, quede totalmente subestimado por sus herramientas narrativas, debido precisamente, a que los buenos animes, los de historias adultas, bien escritas y aparatosamente animados quedan ocultos entre el mar de personajes femeninos hiper-sexualizados, hombres en eternos 13 años, tramas infantiles, peleas sin justificación, conversaciones estúpidas con tonos muy fingidos y malos de carcajadas Bondianas.


Cuantos críticos de cine no destruirían una película no animada,  si el malo llega a reírse así.

Mi niñez estuvo marcada por series como Kuru-chan, las primeras temporadas de Pokemon y Yu-gi-oh, la magia de Digimon, Ranma ½, Caballeros del zodiaco, Doremi, Sakura Card captor, Supercampeones, Sailor moon,  el detective Conan, Zenki y por supuesto las tres  más grandes: Neon Génesis Evangelion (hasta el cap 25), Dragon Ball Z y (en mi opinión) mejor serie de anime y producto televisivo de Japón: la primera temporada hasta la resolución de la muerte de Makoto Shishio en SAMURAI X.
Las tardes de finales de los noventas y principios de los dos miles eran un festín de televisión japonesa y cultura de otros países. Antes de la llegada de internet y la piratería en discos compactos, los pequeños espacios de 30 minutos en los recién nacidos canales de entretenimiento, nos servían para poder elaborar nuestras más heroicas e imaginativas fantasías. Soñar nos costaba hacer las tareas antes de las cuatro y media, para poder disfrutar sin ningún remordimiento de la gloriosa nueva temporada de Dragon ball Z, por ejemplo. Pura Nostalgia.
Tras muchos años en donde el salto a la universidad me hizo madurar a cuenta gotas, deje de ver anime( no lo estoy relacionando) . Mis ocupaciones, afrontar con crudeza la realidad de las responsabilidades y un poco de disfrazarse de adulto, pronto fueron mermando mi nostalgia y mis sentimientos.  Me apasione por el cine, los videojuegos, la música y los muñequitos se alejaron de mí.

Pronto amigos y compañeros empezaron a sembrar una pequeña semilla de nostalgia, por aquellos años en los que la vida parecía algo más infinita.  Volví en remembranzas a las series de antaño. Y allí empotrado al frente del computador la semilla no pudo brotar de nuevo . Los recuerdos parecían otros.

sigue siendo superior en todos los aspectos.

Mi acercamiento había empezado con las películas de anime. Para el 2008 descubría mi enorme ignorancia: la magnificencia de Katsuhiro Otomo y Akira, Satoshi kon, y el estudio Ghibli. Descubría también que el cine me había subido los estándares de todo y que muy pocas animaciones podrían compararse a las películas de  buenos estudios del Japón. De allí saltaba a recordar mis antiguas series, y con objetividad encontraba el gran nivel técnico de algunos capítulos de Dragon Ball z. El gran guion y el devenir heroico de los acontecimientos de Kenshin Himura, y un evidente bajón de la calidad que estimaba en las series de antaño; el paso del tiempo y mi madurez hacían una gran mella.

Matices
Luego, hice caso de las recomendaciones de amigos y conocedores del tema  para con respecto a los animes que consideraban importantes.  Sin embargo llegando a finalizar muchas de estas series  no pude hallarle ninguna gracia a Gantz, Elfen lied, Yuyu Hakusho, One piece, Bleach, Inuyasha, Fate stay night, fairy tail , Soul eater, Clannad  entre otras, en las que me esforcé bastante por cogerle el gusto sin resultados positivos.

Sin embargo en la búsqueda me encontré con la enorme calidad de Full metal alchemist, con preferencia de su segunda y más reciente versión, de Cowboy Bebop que al día de hoy me entusiasma bastante, y finalmente del dibujo, consistente guion y animación de Death Note. Repito que yo no pude hallarle el gusto, pero esto no significa que les este desmeritando o asumiendo que mi opinión sea la más relevante, el problema como ya lo he mencionado es la absurda unión de despropósitos argumentales, fantasías caricaturizadas y una sobredosis de clichés en las antiguas series que consideraba magnificas y en las actuales en las que hay que apagar un poco la dura criticidad.

Me es imposible no trazarle una gran raya divisoria entre las series de anime, y el cine anime del Japón. Era algo decepcionante encontrar diferencias entre ambos estilos de presentación, debido a los presupuestos, los tiempos, las presiones económicas, los escritores y las metas sentimentales dirigidas al espectador. Una serie no permitiría por ejemplo las temáticas que se abordan en una ENORME película como "Recuerdos del ayer" de Isao Takahata, y la sutileza y belleza de sus tratamientos.
Al poco tiempo  de mis superficiales decepciones, vi dos capítulos esenciales que me hicieron ver que no había obligación de una serie de tener los objetivos de una película. El primero, un capítulo de la muy poco conocida serie Beck de Harold Sakuishi, en la que un muchacho con el corazón abierto a la música, se une a una banda de rock que logra tener éxito en los Estados Unidos. En el capítulo, el personaje principal busca los demás integrantes de su banda topándose con un bajista que era fuertemente influenciado, en aspecto y forma de tocar por Flea de los red hot chili peppers, inclusive comparte el mismo instrumento un Bajo Musicman Stingray, en la época en la que la banda californiana sacaba Californication. Su cuarto álbum. Para compaginar aún más con mis gustos, el cantante de la banda es una referencia directa de Zach de la Rocha vocalista de Rage Agaisnt the machine.

Sip, Beck es un anime en el que nadie tiene super poderes, el personaje principal no es un héroe y hay una completa ausencia de antagonistas. NO tiene épica, ni tramas políticas, y la violencia es moderada, casi nula. Es una narración japonesa, a veces bien animada, a veces no. de una serie de acontecimientos realistas, típicos y extraordinarios de un joven que toca rock alternativo. La cultura japonesa de verdad, se muestra tranquila y sencilla, hay drogas, fiestas, tramos rutinarios, jóvenes con fisionomías correctas y personalidades limitadas.  La serie es un ejemplo que ayuda a ver que se pueden hacer series muy inteligentes, bien narradas y sin UN solo cliché en sus acontecimientos, inclusive con las relaciones amorosas y las competitivas. Por supuesto hay escenas de comicidad ingenuas típicas de la cultura japonesa, pero la verdad el eje argumental es sólido en sus pocos 26 capítulos.   
La mayor virtud de la serie es precisamente la palabra que deje suelta en los párrafos anteriores: TRATAMIENTOS. Tratar con suavidad al espectador si la historia quiere profundizar en sentimientos y en situaciones realistas, tratar con delicadeza los lenguajes y frases y sobretodo tratar con suavidad el devenir de los acontecimientos. 
El anime se exaspera por tratar las series con subidones de gritos, efectos y violencia , pero no se enfoca en hacer introducciones o justificaciones bien solidas.  Aquellas series que señale arriba son efectivamente ejemplos bien concretos de directores y guionistas que hacen bien las cosas de allí su éxito. Ahora bien si quieres hacer peleas épicas solo una serie ha hecho las cosas bien hasta ahora: NARUTO, aunque no exenta de errores profundizare en una critica en posteriores post. Gracias por leer.

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